Zona Reservada para la divagación

miércoles, septiembre 10, 2008

Camino del patíbulo

Ayer casi con las piernas temblorosas como yendo por el corredor de la muerte camino del patíbulo, deposité, al lado del contenedor de papel, cartón, etc., una bolsa que pesaba horrores. Estaba llena de más de 4 años consecutivos de números mensuales de RDL. En casa no hay sitio, realmente necesitaba ese sitio para otro tipo de material. En el trastero hubieran acabado en el destino de ayer más temprano que tarde. Hubiera sido una solución intermedia, como prolongar su agonía innecesariamente, así que me armé de valor y las dejé al lado del contenedor, de tal modo que se se vieran y si alguien las quería se las llevara, nunca lo sabré, tampoco me importa. Antes de desahacerme de ese tocho de papel que guardaba con afán de que sirviera de consulta de referencia -función que pocas veces cumplieron- cogí la primera le pegué una ojeada final y la palabra Interpol se transmitió a mi cerebro. La busqué detenidamente. Era una reseña de un concierto en 2002 en Barcelona. La crítica del mismo concluía:"Que desaparezcan. Ya.". Antes les habían puesto más a caldo. Este mes, Septiembre de 2008, los ensalzan por su concierto en el festival madrileño SummerCase '08. Me faltó comprobar si el autor del artículo era el mismo, cosa que dudo, pero si así hubiera sido sería para matarlo.
Pero ... espera, espera un momento ... qué estoy diciendo, acaso no tenemos derecho a desdecirnos de nuestras opiniones. Claro que sí, que más dará, a veces nos enredamos nosotros solos en unos planteamientos ortodoxos y dogmáticos que tienen un germen en eso que se llamó autenticidad y que tiene una connotación de ser fiel que no me gusta un pelo. Fieles a qué, a tu pareja y ya está, al resto via libre. Pues eso, parafraseando a lo que comenta más abajo Guillermo: pecados de juventud, en este caso de RDL.

PD: A mí también me gusta lo físico y tangible, no me imagino teniendo las mismas sensaciones de un buen jabugo sin pringarme los dedos, por ejemplo, por mucho que ese ente que denominemos jabugo-virtual produjera en mi cerebro las mismas sensaciones, no, de ninguna manera.

1 Comments:

Blogger Guillermo Ortega said...

En su día, las revistas musicales me sirvieron como una especie de guía de consulta, algo a lo que acudía porque recordaba que en tal o cual número incluía información sobre algún grupo que acababa de conocer. Cada vez fue cumpliendo menos esa función, que me resultó bastante más fácil de encontrar vía internet. Sigo acumulándolas, pero que desaparezcan de mi armario y terminen en el contenedor, como las tuyas, es sólo cuestión de espacio (y tiempo).

11:57 a. m.

 

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