Zona Reservada para la divagación

viernes, abril 29, 2005

Esperanza





Acabo de cumplir 39 años, y dicen que lo peor, sobre todo para los hombres, es cuando se llega a los 40. Sinceramente, de momento, no tengo ningún tipo de ansiedad ni principio de depresión por alcanzar el ecuador teórico de mi existencia. Es más, creo que en mi caso, se cumple a rajatabla el refrán: cuanto más viejo más pellejo. Más pellejo traducido como escepticismo crítico ante la realidad.
La esperanza en la posibilidad de que otro mundo mejor es posible, la llevaré, con la cabeza bien alta, hasta mi tumba. Me educaron, sin ortodoxia; de forma natural en esos valores: humanismo, solidaridad, libertad y justicia. Y como decía Manuel Vázquez Montalbán, “no globalicemos el pesimismo”, y a eso le añado de mi cosecha “que sería la única batalla perdida que nos haría perder la guerra”.

Y ya que estamos con el tema de la esperanza. Recientemente, el Congreso ha aprobado una ley que amplía el derecho de contraer matrimonio civil a las parejas homosexuales, las cuales, con anterioridad, no ostentaban ese derecho, aunque parezca paradójico y lejano a los derechos y libertades que deben regir una democracia avanzada.

El grito en el cielo de los frentes políticos y religiosos de los enemigos de la libertad y del estado de derecho no ha tardado en bramar contra esta ley, refrendada por la representación de la soberanía popular, el parlamento, de donde emanan las leyes que rigen nuestra sociedad.

Algunos, a modo de atenuar el contenido represivo de ese grito contra la libertad de algunos ciudadanos (homosexuales, sí, pero que pagan sus impuestos y producen riqueza con su trabajo en beneficio de la sociedad), argumentan que hay cosas más importantes que solucionar en el mundo. Respeto esa opinión, pero no la comparto, porque el argumento no es ese, sino el siguiente: Esta ley, ¿ es buena o mala para los homosexuales ?. La respuesta objetiva, para cualquiera con una mínima de decencia intelectual, es que es buena. ¿ Y para los que no son homosexuales ?, la respuesta es que no es mala, ya que no les afecta, desde el punto de vista del derecho, a su capacidad para contraer matrimonio, sino que simplemente se amplia a un sector de ciudadanos que hasta ahora, repito, en una democracia que quiere ser avanzada, no estaba contemplado.

Los colectivos de homosexuales llevan décadas, en realidad siglos, haciendo visible su lucha para conseguir derechos que les eran prohibidos por motivos morales y religiosos, hipócritas hablando en plata. Si lo analizamos objetivamente no han conseguido nada del otro mundo, ni han provocado nada que desestabilice la economía, ni la infraestructura de comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas, ni las grandes redes de telecomunicación, en definitiva no se va a acabar el mundo. Simplemente es el derecho a contraer matrimonio civil. Muchos siglos de lucha, y de esperanza, sin la cual nada de lo que hoy tienen lo hubiesen conseguido, por eso a mi, la esperanza no me la quita nadie.